galería fotográfica.

"—No vive ya nadie en la casa —me
dices—; todos se han ido. La sala, el
dormitorio, el patio, yacen

despoblados. Nadie ya queda, pues
que todos han partido."

Fotografías: Carlos Ortega
Poesía de: César Vallejo

Carlos Ortega
Carlos Ortega
Carlos Ortega
Carlos Ortega
Carlos Ortega
Carlos Ortega

"Y yo te digo: Cuando alguien se va,
alguien queda. El punto por donde
pasó un hombre, ya no está solo.
Únicamente está solo, de soledad
humana, el lugar por donde ningún
hombre ha pasado. Las casas
nuevas están más muertas que las
viejas, por que sus muros son de
piedra o de acero, pero no de
hombres. Una casa viene al mundo,
no cuando la acaban de edificar, sino
cuando empiezan a habitarla. Una
casa vive únicamente de hombres,
como una tumba. De aquí esa
irresistible semejanza que hay entre
una casa y una tumba. Sólo que la
casa se nutre de la vida del hombre,
mientras que la tumba se nutre de la
muerte del hombre. Por eso la
primera está de pie, mientras que la
segunda está tendida.

Todos han partido de la casa, en
realidad, pero todos se han quedado
en verdad. Y no es el recuerdo de
ellos lo que queda, sino ellos
mismos. Y no es tampoco que ellos
queden en la casa, sino que
continúan por la casa. Las funciones
y los actos se van de la casa en tren
o en avión o a caballo, a pie o
arrastrándose. Lo que continúa en la
casa es el órgano, el agente en
gerundio y en circulo. Los pasos se
han ido, los besos, los perdones, los
crímenes. Lo que continúa en la
casa es el pie, los labios, los ojos, el
corazón. Las negaciones y las
afirmaciones, el bien y el mal, se han
dispersado. Lo que continua en la
casa, es el sujeto del acto."